La historia

Ayer y hoy

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El curtido de la piel tiene una función ecológica que muchas veces no se tiene en cuenta. Sin embargo permite recuperar y ennoblecer un subproducto de la industria alimentaria que en caso contrario podría transformarse en un residuo para eliminar.

Un arte antiguo

El curtido es una de las actividades humanas de origen más remoto: de hecho, los hombres siempre han utilizado los animales que cazaban y criaban para conseguir ropa o abrigo. Sin embargo, al principio la temperatura suponía un problema: el calor provocaba la putrefacción de las pieles, mientras que el frío las endurecía. Había que encontrar un modo de que permaneciesen inalterables. Con toda probabilidad, se empezaron a usar grasas que les otorgaban mayor resistencia y flexibilidad. Sin duda el ahumado y el curtido con aldehído, derivado de los vapores de las hojas quemadas, se convirtieron en técnicas habituales, pero pronto fue evidente que los mejores resultados se obtenían con el secado. Con el paso del tiempo, los procedimientos se fueron perfeccionando cada vez más, diferenciándose también en función de las zonas geográficas: el curtido con alumbre, por ejemplo, se popularizó en las zonas volcánicas, mientras que el curtido vegetal con tanino lo hizo en las inmediaciones de las robledales.

De la Edad Media a nuestros días

Durante el siglo VIII, bajo el dominio de los moros, los españoles desarrollaron la producción de cuero que se hizo famoso en toda Europa, el cordobán.
Sin embargo, la habilidad para trabajar la piel no fue prerrogativa exclusiva del mundo occidental: en «El Millón» Marco Polo contaba como los mongoles usaban cantimploras, mantas, máscaras y cascos de cuero, a veces finamente decorados.
Más tarde, en torno al siglo XII, el efecto depilatorio de la cal viva introdujo una mejora tal en el curtido que hasta el siglo pasado no se produjeron modificaciones sustanciales. Sin embargo, deben señalarse dos innovaciones que permitieron reducir considerablemente los tiempos y se aplicaron también en la producción industrial como el uso de las sales de cromo y la sustitución de los tradicionales tanques por batanes giratorios, además del descubrimiento de nuevos tipos de taninos.

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